BLOGCOMUNICACION

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla

Receta del asado

Eduardo Galeano
La Jornada – marzo 2003

EN LA CUMBRE del cerro de Montevideo, el escribano Nelson Rodríguez escuchó la voz del Cielo, y de sus dichos dio fe. Y así fueron dictados los mandamientos del buen parrillero:

No usarás leña de los árboles altos, ni de los petizos. Tampoco es digna del fuego la leña de los árboles medianos, que da asados mediocres.

No aceptarás carne del costado derecho, que es dura, trabajosa para el diente, porque sabido es que del lado derecho duermen todos los bichos que van a parar al asador.

No darás vuelta a ningún trozo de carne, antes de que haya derramado noventa y nueve gotas de grasa sobre las brasas ardientes.

No dejarás tu cuchillo al alcance de nadie, porque con los envidiosos nunca se sabe.

No permitirás que tus invitados anden deambulando por ahí. Los ubicarás al modo de las plateas de los teatros, ante el escenario del fogón, para que ellos aplaudan tu obra paso a paso.

No usarás sal, que cualquiera la compra. La carne a la lágrima es el más alto deleite. Con lágrimas de emoción regarás la carne del animal asado.

Y con abundante vino tinto regarás tu carne de maestro asador, mientras se va cumpliendo la noble faena

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agosto 5, 2007 - Posted by | Uncategorized

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